A TODOS LOS ESCOLAPIOS DE LA ORDEN,
A TODOS LOS QUE COMPARTÍS EL CARISMA Y LA MISIÓN DE CALASANZ,
A TODOS LOS QUE FORMÁIS PARTE DE NUESTRAS OBRAS Y PRESENCIAS,
Y, SOBRE TODO, A QUIENES CRECÉIS ENTRE NOSOTROS BUSCANDO VIVIR EN PLENITUD
Muy queridos/as hermanos/as y amigos/as:
A través de esta breve carta, que llegará a todos los rincones de las ESCUELAS PÍAS, declaro abierto el AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO 2012, convocado en toda la Orden bajo el lema “Escolapios… multiplicando Vida”.
En el año 2012, exactamente el día 31 de mayo, se cumplen 400 años de la entrada en las Escuelas Pías, en el naciente proyecto de Calasanz, de un joven ilusionado y buscador de una entrega absoluta y esperanzada: Glicerio Landriani. Llamó a las puertas de las Escuelas Pías, apasionado por el proyecto escolapio, y fue el primer joven en profesar como religioso, en las manos de Calasanz.
Podemos decir, con agradecimiento y esperanza, que Calasanz, desde el principio, convocó a los jóvenes a comprometerse en un proyecto nuevo. Las Escuelas Pías son el fruto de miles de decisiones generosas y comprometidas, como la de Glicerio. A lo largo de estos 400 años, este dinamismo se ha ido repitiendo en muchos lugares del mundo, provocando una cadena de vida, de misión, de proyectos educativos, de propuestas pastorales, de anuncio del Evangelio, de transformación social, en definitiva, de Reino de Dios para los niños, para los jóvenes y para los pobres. Este es el sueño de Calasanz, del que todos formamos parte. Esta es la razón del AÑO VOCACIONAL que da comienzo en este día 1 de enero de 2012, bajo la protección de María, Madre de Dios.
Hoy, como en todo tiempo, sigue siendo absolutamente necesario que convoquemos, propongamos, invitemos, acojamos y acompañemos a los jóvenes –y a personas de cualquier edad- a recorrer el camino que haga posible que puedan ser un día religiosos y sacerdotes escolapios. Ha sido así desde el principio, y así lo seguirá siendo. Las Escuelas Pías, la familia y el proyecto engendrado por Calasanz, seguirán siendo el fruto de decisiones apasionadas, de apuestas confiadas en Dios, de entregas generosas, de proyectos de vida cuajados que buscan algo más.
Pero, hoy también, sigue siendo necesario que trabajemos para que este dinamismo pueda seguir siendo posible. Todo grupo, todo proyecto, también nuestra Orden, nuestras Fraternidades Escolapias, nuestros Colegios, nuestras diversas Obras y Presencias, trabajan por sus prioridades, si es que éstas lo son.
Cuando algo es fundamental, no se deja a la improvisación o a la erosión de la rutina, sino que se trabaja sistemáticamente, con esfuerzo y esperanza, para conseguirlo. Y esto también debemos hacerlo en este campo tan específico como la propuesta vocacional a la vida religiosa y sacerdotal escolapia.
Las Escuelas Pías, en todos los lugares y Demarcaciones, necesitan un nuevo impulso vocacional, una renovada reflexión sobre nuestra capacidad de convocar al proyecto que el Señor Jesús inspiró a Calasanz y un mayor discernimiento y esfuerzo en este trabajo de hacer posible que un joven que busca seguir a Jesús pueda plantearse, como horizonte de plenitud, dedicar toda su vida –toda-, todo su tiempo – todo-, todas sus energías –todas-, a hacer posible que otros tengan Vida, siendo sacerdote escolapio en medio de los niños, de los jóvenes y de los pobres.
Por eso he convocado este AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO. En toda la Orden y para todos los que os sentís parte de este proyecto. Lo he convocado porque estoy convencido de que podemos hacer las cosas mejor, y creo que hacerlo desde una dinámica común nos va a ayudar a todos. Pero sobre todo lo he convocado porque todos necesitamos sacerdotes escolapios, pero sobre todo los necesitan los niños, los jóvenes y los pobres. No convocamos este “Año Vocacional” pensando sólo en la Orden. Son los niños y jóvenes, especialmente los más pobres, los que necesitan nuevos religiosos escolapios que se dediquen a ellos de modo entregado y generoso. Este Año Vocacional se convoca en su nombre, en nombre de todos los niños y jóvenes que desean, esperan y necesitan la presencia cercana y educativa de los hijos de San José de Calasanz. Ellos son los que os convocan, con esperanza y compromiso.
Os invito a trabajar con ilusión y empeño en todas las actividades previstas para este año, con la mirada puesta en el impulso de la Vida y en nuestra capacidad de sembrar, proponer, acompañar y acoger la vocación escolapia. Este Año Vocacional supone una llamada a vuestra corresponsabilidad con la Orden: todos estamos invitados a construir Escuelas Pías, ojalá que con la misma pasión y entrega que puso Calasanz. Dejémonos invitar por él, haciendo nuestra su convicción sobre el futuro de su Obra, las Escuelas Pías: “Se deduce asimismo la necesidad de ampliarla y propagarla según las necesidades, deseos e instancias de tantos. Lo cual no puede hacerse sin muchos obreros, y no es posible conseguirlos si no tienen gran espíritu y no son llamados con vocación particular”1.
Y también a orar al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. La oración transforma nuestro corazón y nos acerca al corazón de Dios. Pidamos al Padre que nos envíe jóvenes generosos que deseen entregar su vida como religiosos escolapios y que nos ayude a todos y todas a colaborar con Él, en su amor por los niños y jóvenes, trabajando por las vocaciones escolapias.
Queda abierto, pues, este AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO. Que nunca quede cerrado. ¡Gracias!
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1. San José de Calasanz / “Memorial al Cardenal Tonti”.
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