Relatos de vocación:
• Gen 12, 1-9: vocación de Abraham.
• Ex 2, 24 - 4,18: vocación de Moisés
• Ex 6, 2-12; 7, 1-7: vocación de Moisés
• Dt 31, 14-15.23; Jos 1, 1-18: vocación de Josué.
• Jue 6, 11-24: vocación de Gedeón.
Relatos atípicos de vocación profética:
• 1 Sam 3, 1-11: vocación de Samuel
• I Re 19, 1-14: vocación de Elías.
• II Re 2, 1-18: vocación de Eliseo.
• Am 7, 10-17; 9, 14: vocación de Amós.
• Os 1, 1-9; 3, 1-5: vocación de Oseas.
Relatos típicos de vocación:
• Is 6, 1-13: vocación de Isaías
• Jer 1, 1-19: vocación de Jeremías.
• Ez 1, 1-3; 2, 1; 3,11: vocación de Ezequiel.
Relatos poéticos de vocación profética:
• Is 40, 1-11: vocación del Deutero-Isaías.
• Is 42, 1-7; 49, 1-9: vocación del Siervo de Yahvé.
• Is 61, 1-6: vocación del Trito-Isaías.
La vocación en los Sinópticos
A) Llamada universal al Reino
• Mt 22, 1-10 / Lc 14, 15-24 Parábola del banquete
• Mt 8, 11-12 / Lc 13, 28-29 Vendrán de oriente
• Mt 9, 10-13 / Mc 2,15-17 / Lc 5, 29-32 No he venido a llamar a los justos
• Mt 20, 28 / Mc 10,45 Su vida en rescate por muchos
• Lc 19, 10 El Hijo del hombre viene a salvar lo perdido
• Mt 11, 25-27 / Lc 10, 21-22 El Reino a los sencillos
• Mt 18, 12-14 / Lc 15, 3-7 La oveja perdida
B) Llamada al discipulado
• Mt 4, 18-22 / Mc 1, 16-20 / Lc 5, 1-11 Los cuatro primeros discípulos
• Mt 9, 9 2 / Mc 13-14 / Lc 5, 27-28 Leví
• Mt 10, 1-5 / Mc 3, 13-20 / Lc 6, 12-16 Elección Doce.
• Mt 8, 19-22 / Lc 9, 57-62 Escena de vocación fallida
• Mt 19, 11-12 Continencia por el Reino
• Mt 19, 16-22 / Mc 10, 17-22 / Lc 18, 18-23 Joven rico
C) Exigencias del seguimiento
• Mt 10, 37-39 / Lc 14, 25-27 Renuncia
• Mt 16, 24-28 / Mc 8, 34-37 / Lc 9, 23-27 Tomar la cruz
• Lc 14, 28-35 Renuncia a todos los bienes
• Mt 19, 27-29 / Mc 10, 28-31 / Lc 18, 28-30 Recompensa al desprendimiento
• Mt 12, 46-50 / Mc 3, 31-35 / Lc 8, 19-21 Parentesco con Jesús
• Mt 13, 16-17 / Lc 10, 23-24 Privilegio de discípulos
• Lc 22, 28-30 Recompensa de los apóstoles: sentar con Jesús en el Reino
D) Misión
• Mt 10,1-5-42 / Mc 6, 7-13 / Lc 9, 1-6 Instrucciones a los doce
• Lc 10,1-20 Misión de los 72 discípulos
• Mt 28, 18-20 / Mc 16, 15-18 Misión universal
Relatos de vocación en San Juan
• 1, 35-51: Los primeros discípulos.
• 5, 40-47: Creer en Él.
• 13, 13ss.: Lavatorio de los pies.
• 7, 17-18: Buscar la voluntad y la gloria
• 15, 14-17: Dar fruto, amándoos los unos a los otros.
• 13, 34-35: Amaos unos a otros
• Cap. 14, 15, 16: Recomendaciones últimas a los elegidos. Expresamente 15, 16-17
• Elegidos por Dios para dar fruto, y 15,19.
Relatos de vocación en San Pablo
• Hch 9, 1-19: vocación de Saulo.
• Hch 2, 6-21: vocación de Saulo.
• Hch 26, 12-18: Vocación de Saulo.
• Hch 16, 10: Pablo, llamado a evangelizar.
• Hch 13, 12: Vocación de Bernabé y Saulo.
• Hch 2, 39: Llamados con promesa.
• Gal 1, 15ss: Pablo es llamado por la “gracia” de Dios.
• 1 Tes 2, 12: Vocación al Reino y a la gloria de Dios.
• 1 Tes 4, 7: Llamada a la santidad.
• 1 Tes 5,24: Fidelidad de dios que llama.
• 2 Tes 1, 11-12: Señor nos haga dignos de vocación
• 2 Tes 2, 13-14: Elección desde el principio por parte de Dios para su gloria.
• Gal 1, 6: Llamada (vocación) por la gracia de Cristo.
• Gal 1, 15: Llamada por la gracia de Cristo.
• Gal 4, 9: Dios nos conoce antes
• Gal 5, 8: El que nos llama no nos contradice.
• Gal 5, 13: Vocación a la libertad que es caridad.
• 1 Cor 1, 1-2: Vocación al apostolado y santidad
• 1 Cor 1, 9: Llamada a la unión con Cristo el Señor.
• 1 Cor 1, 24-31: La vocación se fundamenta en la fuerza y sabiduría de Dios.
• 1 Cor 7, 17-24: Vivir tal como Dios llama a cada uno
• Rom 1, 1: Pablo, apóstol por vocación.
• Rom 1, 6-7: Los llamados de Cristo.
• Rom 4, 17: Vocación a la vida
• Rom 8, 28-30: Los llamados a la gloria de Cristo
• Rom 9, 12: La elección de Dios es gratuita
• Rom 9, 24-26: Dios llama gratuitamente.
• Rom 11, 28-29: Irrevocabilidad y gratuidad
• Fil 3, 7-17: la Gracia de la vocación es celestial.
• Col 1, 24-29: Es Dios quien da el ministerio a Pablo
• Col 3, 15: Llamados a la paz de Cristo.
• Ef 1, 4-6: Elegidos antes de la creación.
• Ef 1, 18: Llamados a la esperanza
• Ef 4, 1-4: Mostrarse digno de esta gracia
• 1 Tim 1, 2-17: Pablo y su vocación.
• 2 Tim 1, 9: Llamados por gracia y según plan
• Heb 2, 11: Santificador y santificados, mismo origen.
• Heb 3, 1: Partícipes de una vocación celestial.
• Heb 5, 4: Dignidad del llamado por Dios
• Heb 9, 15: Todos los cristianos son llamados
• Heb 11, 8: Dios llama a Abraham
• Heb 11, 16: El Dios de los llamados les ha preparado una ciudad celestial.
En las cartas católicas y en el Apocalipsis
• 1 Pe 1, 1-2: Elegidos para obedecer a Jesucristo.
• 1 Pe 1, 15: Llamados a la santidad.
• 1 Pe 2, 9-10: Linaje elegido, nación santa.
• 1 Pe 2, 21: Llamados al sufrimiento como Cristo.
• 1 Pe 5, 10: Dios llama, mediante el sufrimiento
• 2 Pe 1, 3: Llamados a la santidad.
• 2 Pe 1, 10: Afianzamiento de nuestra vocación.
• Ap 3, 20: Estoy a la puerta y llamo.
• Ap 17, 14: Los elegidos en unión con el Cordero.
• Ap 19, 9: Dichosos los invitados
• Ap 6, 11: Vocación al martirio.
jueves, 30 de agosto de 2012
“Escolapios… multiplicando Vida”
Carta del P. General que da apertura a este año vocacional:
A TODOS LOS ESCOLAPIOS DE LA ORDEN,
A TODOS LOS QUE COMPARTÍS EL CARISMA Y LA MISIÓN DE CALASANZ,
A TODOS LOS QUE FORMÁIS PARTE DE NUESTRAS OBRAS Y PRESENCIAS,
Y, SOBRE TODO, A QUIENES CRECÉIS ENTRE NOSOTROS BUSCANDO VIVIR EN PLENITUD
Muy queridos/as hermanos/as y amigos/as:
A través de esta breve carta, que llegará a todos los rincones de las ESCUELAS PÍAS, declaro abierto el AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO 2012, convocado en toda la Orden bajo el lema “Escolapios… multiplicando Vida”.
En el año 2012, exactamente el día 31 de mayo, se cumplen 400 años de la entrada en las Escuelas Pías, en el naciente proyecto de Calasanz, de un joven ilusionado y buscador de una entrega absoluta y esperanzada: Glicerio Landriani. Llamó a las puertas de las Escuelas Pías, apasionado por el proyecto escolapio, y fue el primer joven en profesar como religioso, en las manos de Calasanz.
Podemos decir, con agradecimiento y esperanza, que Calasanz, desde el principio, convocó a los jóvenes a comprometerse en un proyecto nuevo. Las Escuelas Pías son el fruto de miles de decisiones generosas y comprometidas, como la de Glicerio. A lo largo de estos 400 años, este dinamismo se ha ido repitiendo en muchos lugares del mundo, provocando una cadena de vida, de misión, de proyectos educativos, de propuestas pastorales, de anuncio del Evangelio, de transformación social, en definitiva, de Reino de Dios para los niños, para los jóvenes y para los pobres. Este es el sueño de Calasanz, del que todos formamos parte. Esta es la razón del AÑO VOCACIONAL que da comienzo en este día 1 de enero de 2012, bajo la protección de María, Madre de Dios.
Hoy, como en todo tiempo, sigue siendo absolutamente necesario que convoquemos, propongamos, invitemos, acojamos y acompañemos a los jóvenes –y a personas de cualquier edad- a recorrer el camino que haga posible que puedan ser un día religiosos y sacerdotes escolapios. Ha sido así desde el principio, y así lo seguirá siendo. Las Escuelas Pías, la familia y el proyecto engendrado por Calasanz, seguirán siendo el fruto de decisiones apasionadas, de apuestas confiadas en Dios, de entregas generosas, de proyectos de vida cuajados que buscan algo más.
Pero, hoy también, sigue siendo necesario que trabajemos para que este dinamismo pueda seguir siendo posible. Todo grupo, todo proyecto, también nuestra Orden, nuestras Fraternidades Escolapias, nuestros Colegios, nuestras diversas Obras y Presencias, trabajan por sus prioridades, si es que éstas lo son.
Cuando algo es fundamental, no se deja a la improvisación o a la erosión de la rutina, sino que se trabaja sistemáticamente, con esfuerzo y esperanza, para conseguirlo. Y esto también debemos hacerlo en este campo tan específico como la propuesta vocacional a la vida religiosa y sacerdotal escolapia.
Las Escuelas Pías, en todos los lugares y Demarcaciones, necesitan un nuevo impulso vocacional, una renovada reflexión sobre nuestra capacidad de convocar al proyecto que el Señor Jesús inspiró a Calasanz y un mayor discernimiento y esfuerzo en este trabajo de hacer posible que un joven que busca seguir a Jesús pueda plantearse, como horizonte de plenitud, dedicar toda su vida –toda-, todo su tiempo – todo-, todas sus energías –todas-, a hacer posible que otros tengan Vida, siendo sacerdote escolapio en medio de los niños, de los jóvenes y de los pobres.
Por eso he convocado este AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO. En toda la Orden y para todos los que os sentís parte de este proyecto. Lo he convocado porque estoy convencido de que podemos hacer las cosas mejor, y creo que hacerlo desde una dinámica común nos va a ayudar a todos. Pero sobre todo lo he convocado porque todos necesitamos sacerdotes escolapios, pero sobre todo los necesitan los niños, los jóvenes y los pobres. No convocamos este “Año Vocacional” pensando sólo en la Orden. Son los niños y jóvenes, especialmente los más pobres, los que necesitan nuevos religiosos escolapios que se dediquen a ellos de modo entregado y generoso. Este Año Vocacional se convoca en su nombre, en nombre de todos los niños y jóvenes que desean, esperan y necesitan la presencia cercana y educativa de los hijos de San José de Calasanz. Ellos son los que os convocan, con esperanza y compromiso.
Os invito a trabajar con ilusión y empeño en todas las actividades previstas para este año, con la mirada puesta en el impulso de la Vida y en nuestra capacidad de sembrar, proponer, acompañar y acoger la vocación escolapia. Este Año Vocacional supone una llamada a vuestra corresponsabilidad con la Orden: todos estamos invitados a construir Escuelas Pías, ojalá que con la misma pasión y entrega que puso Calasanz. Dejémonos invitar por él, haciendo nuestra su convicción sobre el futuro de su Obra, las Escuelas Pías: “Se deduce asimismo la necesidad de ampliarla y propagarla según las necesidades, deseos e instancias de tantos. Lo cual no puede hacerse sin muchos obreros, y no es posible conseguirlos si no tienen gran espíritu y no son llamados con vocación particular”1.
Y también a orar al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. La oración transforma nuestro corazón y nos acerca al corazón de Dios. Pidamos al Padre que nos envíe jóvenes generosos que deseen entregar su vida como religiosos escolapios y que nos ayude a todos y todas a colaborar con Él, en su amor por los niños y jóvenes, trabajando por las vocaciones escolapias.
Queda abierto, pues, este AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO. Que nunca quede cerrado. ¡Gracias!
...............................................
1. San José de Calasanz / “Memorial al Cardenal Tonti”.
A TODOS LOS ESCOLAPIOS DE LA ORDEN,
A TODOS LOS QUE COMPARTÍS EL CARISMA Y LA MISIÓN DE CALASANZ,
A TODOS LOS QUE FORMÁIS PARTE DE NUESTRAS OBRAS Y PRESENCIAS,
Y, SOBRE TODO, A QUIENES CRECÉIS ENTRE NOSOTROS BUSCANDO VIVIR EN PLENITUD
Muy queridos/as hermanos/as y amigos/as:
A través de esta breve carta, que llegará a todos los rincones de las ESCUELAS PÍAS, declaro abierto el AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO 2012, convocado en toda la Orden bajo el lema “Escolapios… multiplicando Vida”.
En el año 2012, exactamente el día 31 de mayo, se cumplen 400 años de la entrada en las Escuelas Pías, en el naciente proyecto de Calasanz, de un joven ilusionado y buscador de una entrega absoluta y esperanzada: Glicerio Landriani. Llamó a las puertas de las Escuelas Pías, apasionado por el proyecto escolapio, y fue el primer joven en profesar como religioso, en las manos de Calasanz.
Podemos decir, con agradecimiento y esperanza, que Calasanz, desde el principio, convocó a los jóvenes a comprometerse en un proyecto nuevo. Las Escuelas Pías son el fruto de miles de decisiones generosas y comprometidas, como la de Glicerio. A lo largo de estos 400 años, este dinamismo se ha ido repitiendo en muchos lugares del mundo, provocando una cadena de vida, de misión, de proyectos educativos, de propuestas pastorales, de anuncio del Evangelio, de transformación social, en definitiva, de Reino de Dios para los niños, para los jóvenes y para los pobres. Este es el sueño de Calasanz, del que todos formamos parte. Esta es la razón del AÑO VOCACIONAL que da comienzo en este día 1 de enero de 2012, bajo la protección de María, Madre de Dios.
Hoy, como en todo tiempo, sigue siendo absolutamente necesario que convoquemos, propongamos, invitemos, acojamos y acompañemos a los jóvenes –y a personas de cualquier edad- a recorrer el camino que haga posible que puedan ser un día religiosos y sacerdotes escolapios. Ha sido así desde el principio, y así lo seguirá siendo. Las Escuelas Pías, la familia y el proyecto engendrado por Calasanz, seguirán siendo el fruto de decisiones apasionadas, de apuestas confiadas en Dios, de entregas generosas, de proyectos de vida cuajados que buscan algo más.
Pero, hoy también, sigue siendo necesario que trabajemos para que este dinamismo pueda seguir siendo posible. Todo grupo, todo proyecto, también nuestra Orden, nuestras Fraternidades Escolapias, nuestros Colegios, nuestras diversas Obras y Presencias, trabajan por sus prioridades, si es que éstas lo son.
Cuando algo es fundamental, no se deja a la improvisación o a la erosión de la rutina, sino que se trabaja sistemáticamente, con esfuerzo y esperanza, para conseguirlo. Y esto también debemos hacerlo en este campo tan específico como la propuesta vocacional a la vida religiosa y sacerdotal escolapia.
Las Escuelas Pías, en todos los lugares y Demarcaciones, necesitan un nuevo impulso vocacional, una renovada reflexión sobre nuestra capacidad de convocar al proyecto que el Señor Jesús inspiró a Calasanz y un mayor discernimiento y esfuerzo en este trabajo de hacer posible que un joven que busca seguir a Jesús pueda plantearse, como horizonte de plenitud, dedicar toda su vida –toda-, todo su tiempo – todo-, todas sus energías –todas-, a hacer posible que otros tengan Vida, siendo sacerdote escolapio en medio de los niños, de los jóvenes y de los pobres.
Por eso he convocado este AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO. En toda la Orden y para todos los que os sentís parte de este proyecto. Lo he convocado porque estoy convencido de que podemos hacer las cosas mejor, y creo que hacerlo desde una dinámica común nos va a ayudar a todos. Pero sobre todo lo he convocado porque todos necesitamos sacerdotes escolapios, pero sobre todo los necesitan los niños, los jóvenes y los pobres. No convocamos este “Año Vocacional” pensando sólo en la Orden. Son los niños y jóvenes, especialmente los más pobres, los que necesitan nuevos religiosos escolapios que se dediquen a ellos de modo entregado y generoso. Este Año Vocacional se convoca en su nombre, en nombre de todos los niños y jóvenes que desean, esperan y necesitan la presencia cercana y educativa de los hijos de San José de Calasanz. Ellos son los que os convocan, con esperanza y compromiso.
Os invito a trabajar con ilusión y empeño en todas las actividades previstas para este año, con la mirada puesta en el impulso de la Vida y en nuestra capacidad de sembrar, proponer, acompañar y acoger la vocación escolapia. Este Año Vocacional supone una llamada a vuestra corresponsabilidad con la Orden: todos estamos invitados a construir Escuelas Pías, ojalá que con la misma pasión y entrega que puso Calasanz. Dejémonos invitar por él, haciendo nuestra su convicción sobre el futuro de su Obra, las Escuelas Pías: “Se deduce asimismo la necesidad de ampliarla y propagarla según las necesidades, deseos e instancias de tantos. Lo cual no puede hacerse sin muchos obreros, y no es posible conseguirlos si no tienen gran espíritu y no son llamados con vocación particular”1.
Y también a orar al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. La oración transforma nuestro corazón y nos acerca al corazón de Dios. Pidamos al Padre que nos envíe jóvenes generosos que deseen entregar su vida como religiosos escolapios y que nos ayude a todos y todas a colaborar con Él, en su amor por los niños y jóvenes, trabajando por las vocaciones escolapias.
Queda abierto, pues, este AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO. Que nunca quede cerrado. ¡Gracias!
...............................................
1. San José de Calasanz / “Memorial al Cardenal Tonti”.
Estudios Calasancios
Un libro muy importante escrito por el padre Francisco Cubells en que presenta una serie de artículos sobre San José de Calasanz y las Escuelas Pías. Para leerlo completo aquí.
lunes, 2 de julio de 2012
Principio Acción Reacción
"El principio de acción y reacción - declaró el P. Alejandro - es profundamente lógico. Si a un niño le dan amor aprende a amar. Si a un niño le dan respeto, aprende a respetar. Si a un niño lo tratan con ternura, aprende a tratar con ternura; si le dicen palabras amables, aprende a ser amable… Cuando a un niño lo engendran con golpizas, desea matar. Es por eso que, cuando un niño se droga, yo me pongo de rodillas, saco el cinturón y me pego una paliza. ‘¡Está loco!’ dicen. Cuando el niño ve que me golpeo, inmediatamente recuerda a su padre y entonces piensa: ‘sí, me quiere’, y entonces decide no drogarse para que yo no me pegue".
Clarificación de la identidad del religioso y el laico escolapios
La Congregación General de las Escuelas Pías, cumpliendo los mandaros del XLIV Capítulo General, presentó este documento en 1999 como parte de la política de la Orden de "impulsar el proyecto institucional de cooperación, participación e integración del laicado en las Escuelas Pías".
Más allá de la simple clarificación de conceptos, el texto se protende propiciar y ayudar a entender y vivir, juntos, dos maneras distintas y complementarias de realizar el carisma de José de Calasanz.
Para leer el texto completo aquí.
El carisma escolapio hoy
Documento del XLIV Capítulo General de las Escuelas Pías, realizado en Roma en julio de 1997 y que focalizó todas las cuestiones tratadas bajo el lema "carisma y ministerio escolapio hoy".
Se trata de un breve y rico documento, doctrinal y operativo, que nos ayudará a profundizar en lo esencial de la identidad carismática escolapia.
Para leer el documento completo aquí.
lunes, 25 de junio de 2012
EL ESCOLAPIO Y AUSUBEL EN SU APORTE A LA E.R.E.
Resumen:
Con la presente entrada, como formado escolapio, pretendo dar a conocer un poco de la pedagogía Calasancia, que creo, puede aportar a la teoría del Aprendizaje Significativo de Ausubel y de manera personal, encuentro mucha relación que permite, se lleve a cabo de una manera más vivencial y significativa la Educación Religiosa Escolar. Para ello, me inspiro en lo recibido educacionalmente por parte de los Padres Escolapios, en donde en los años de formación en mi colegio pude ir sembrando esa semillita del autoconocimiento y la trascendencia, que ahora me tiene formando para Ser uno más de estos escolapios que se preocupan por la educación y por el proceso de cada uno de los niños y jóvenes.
Como formado escolapio, me interesa mucho la educación y por tanto no quería dejar pasar por alto a éste gran educador, San José de Calasanz, que con su pedagogía, que no fue escrita por él, sino que deducimos muchas cosas por sus escritos, me han ayudado a querer la educación y a saber que ésta es la mejor forma de cambiar el mundo.
Para leer el artículo completo aquí.
"os invito a que viváis vuestra vida y vuestro trabajo como una vocación"
El Padre Pedro Aguado Sch. P. ha dirigido una carta A LOS EDUCADORES Y EDUCADORAS DE NUESTRA OBRAS A TODOS/AS LOS QUE HACÉIS POSIBLE LA MISIÓN ESCOLAPIA “el auténtico educador ofrece toda su alma, para así poder inspirar en el discípulo una nueva vida”
Muy estimados/as:
Recibid un afectuoso saludo y mis mejores deseos para vosotros/as y vuestras familias. Os escribo esta carta en el contexto del AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO, convocado en toda la Orden bajo el lema y compromiso de “Escolapios… multiplicando Vida”. Estando ya viviendo en profundidad todos los
dinamismos de este Año Vocacional, he querido dirigirme a todos vosotros/as, los educadores y educadoras de nuestras Obras, y compartir abiertamente mis reflexiones con quienes estáis en contacto directo con todos nuestros niños y jóvenes, haciendo posible con vuestra dedicación y entrega la Misión que a todos nos une y que les ofrecemos a ellos como propuesta de vida y plenitud.
Son varias las cosas que os quiero decir. Las iré enumerando, para no olvidarme de ninguna.
1) La primera es muy sencilla: ¡GRACIAS! Creo que este Año Vocacional es una buena oportunidad para expresaros el agradecimiento de la Orden por vuestra vida y por vuestro trabajo. Uno de los objetivos fundamentales de este año es que en todas nuestras obras, todos seamos más conscientes de dos cosas
fundamentales: nuestros muchachos atesoran en su interior una extraordinaria riqueza vital y vocacional que debe ser acompañada y ayudada a crecer, y todos ellos necesitan del testimonio educativo y personal de sus educadores, y también de los educadores escolapios. La misión que encarnáis es extraordinaria: estáis presentes en la vida de los niños y jóvenes que crecen entre nosotros para ayudarles a vivir desde lo mejor de sí mismos, para ofrecerles lo mejor de lo vuestro, y para acompañar sus búsquedas y ayudarles a dar sus respuestas más de fondo. Todos los educadores, cada uno desde su propia misión, contribuís a esta maravillosa tarea. Por eso, una vez más, y en nombre de la Orden, gracias por estar ahí, gracias por dedicar vuestro tiempo, gracias por tratar de hacer las cosas del mejor modo posible, gracias por amar a vuestros alumnos y alumnas, gracias por exigirles y acogerles, gracias, en definitiva, por ser educadores escolapios.
2) En pleno Año Vocacional, permitidme que yo también esté cerca de vosotros y os acompañe un poco.
Todos lo necesitamos. Así como vosotros hacéis propuestas a vuestros muchachos/as, también yo quiero haceros una: os invito a que viváis vuestra vida y vuestro trabajo como una vocación. Este es mi deseo en este Año Vocacional. Cada uno vivimos nuestro quehacer diario desde las claves que nos son propias, pero todos podemos pensarlas, reconsiderarlas, enriquecerlas. Os invito a crecer en dinámica vocacional también a vosotros. Esto significa que también la Orden invita a sus educadores a vivir su trabajo y su quehacer como una oportunidad de responder a lo que Dios espera de cada uno. “Tener la vocación de educador escolapio” significa muchas cosas, todas ellas formidables. Cito algunas, por si os ayudan:
a) Entender la propia vida como respuesta a una llamada. Entre vosotros hay experiencias muy diversas, desde el que elige de modo absolutamente vocacional el ser educador escolapio hasta el que piensa que su vida como educador es el resultado del envío de un currículum a varios colegios y de que desde uno
de ellos le respondieron y aceptaron. Puede que fuera así, pero estoy seguro de que después han pasado muchas cosas en tu vida y que has podido ir tejiendo el hilo de tu proceso y vas descubriendo aspectos nuevos, que te ayudan a encontrar el centro y el eje desde el que vives. Yo te invito a profundizar en tu vida y a encontrar en ella las razones y las explicaciones de fondo de lo que vives y de lo te sientes llamado a vivir. De alguna manera, te estoy pidiendo que pases por tus búsquedas de fe tu vida profesional y vocacional, y que le des una oportunidad nueva a todo lo que haces.
b) Abrirme a descubrir las claves vocacionales de la Misión Escolapia y a trabajarlas y reflexionarlas como una oportunidad de crecimiento. En todas nuestras obras van surgiendo propuestas e iniciativas de Misión Compartida y de vivencia más profunda del carisma de Calasanz; son, sin duda, oportunidades
que podemos y debemos aprovechar.
c) Crecer en la convicción y vida de que el centro de lo que hago son ellos y ellas, los alumnos de mi aula, los muchachos de mis grupos, los jóvenes del equipo de trabajo o del campamento de verano o del taller en el que se están formando. Ellos son el centro, y necesitan que yo lo entienda para poder estar
cerca, exigirles cuando sea conveniente, animarles cuando lo necesiten, escucharles siempre, hacerles preguntas, contribuir a que puedan hacer crecer lo que tienen en su interior y lo enriquezcan con el saber y con el testimonio de quienes están con ellos. Esto, y no otra cosa, es educar.
d) Estar convencido de que también tú, que eres educador/a escolapio/a, tienes cosas en las que crecer y preguntas a las que responder. Nunca está todo definido, siempre podemos dar pasos nuevos. En estos años en los que voy visitando la Orden me encuentro con muchos educadores y, cuando tengo algo de
tiempo, puedo hablar con ellos y escuchar lo que plantean y viven. Y os aseguro que los educadores escolapios tienen preguntas de crecimiento, compromiso con la Orden, capacidad de escucha y acogida, deseos de vivir también ellos en fidelidad al don recibido. En todo este proceso encontrarás siempre la
escucha y acogida de los escolapios que conoces.
3) Sois educadores escolapios. Trabajáis en un colegio escolapio, formando parte del profesorado, en sus muchas funciones; manteniendo la calidad educativa, acompañando como tutores, animando el crecimiento cultural de nuestros alumnos/as, … o como monitores apoyando en diferentes edades el proceso de crecimiento en la fe y en el desarrollo vital de tantos chavales, o sois catequistas en un parroquia escolapia, o lleváis un taller en un centro de Educación No Formal de la Orden, o hacéis posible que un grupo de niños
tengan un Hogar en el que poder crecer. Os invito, por lo tanto, a conocer y profundizar en las claves que preocupan e interesan a la Orden de las Escuelas Pías. En concreto, en este Año Vocacional, os invito a conocer qué es lo que buscamos y qué es lo que estamos impulsando en el conjunto del mundo escolapio.
Conociéndolo podréis también asumirlo y encarnarlo. Os lo sintetizo en pocas ideas:
a) Buscamos que en todas nuestras obras las cosas funcionen de tal manera que todos los que forman parte
de ella se pregunten por su vocación y su papel en la vida, como impulsores y protagonistas de una sociedad más justa y feliz. Y especialmente, no podría ser de otra manera, que se pregunten por su vocación cristiana y encuentren la manera de poder responder con sinceridad y generosidad. A esta dinámica la llamamos “cultura vocacional”. Esto significa que deseamos crear un conjunto coherente y compartido de maneras de pensar, sentir, actuar y celebrar que creen el ambiente necesario para que las personas descubran su vocación cristiana. Creemos que las obras escolapias deben crecer en esta capacidad de
acompañar.
b) En este contexto, también trabajamos para que podamos, entre todos, sembrar, acompañar y acoger la posible vocación religiosa y sacerdotal que Dios siembre en aquellos muchachos que se sientan llamados a ello. Deseamos que los espacios escolapios sean lugares de profundo respeto a los jóvenes, y creemos
que forma parte de ese respeto ayudarles a plantearse preguntas y a dar respuestas con libertad y claridad.
La convicción que nos anima es que los niños y jóvenes siguen necesitando sacerdotes escolapios que estén presentes en su vida y en su proceso. Me atrevo a decir que los educadores y las familias también los necesitáis.
c) Por eso, este Año Vocacional busca impulsar toda esta dinámica, convencidos de que es bueno para los niños, bueno para los jóvenes, y bueno para todos los que compartís nuestra Misión y nuestro Carisma.
Desde esta dinámica podemos “multiplicar vida”.
4) Termino, que tampoco os quiero cansar. Quiero haceros una invitación final: creed en vuestros alumnos, en vuestros jóvenes, en aquellos que Dios ha puesto en vuestro camino para que seáis sus educadores. Son capaces de dar mucho si son educados al estilo escolapio. El carisma escolapio parte de la confianza en los jóvenes. Nuestro carisma anuncia que si al niño y al joven, desde pequeño, se le acompaña para ayudarle a descubrir a Jesús y a que pueda crecer integralmente, desde una educación evangelizadora, ese joven se convertirá en una persona plenamente feliz, capaz de seguir al Señor y de
cambiar el mundo. El nuestro es un carisma dotado de una confianza incondicional en el joven abierto al Evangelio. Esta es la profunda inspiración de Calasanz, cuando afirma que “de la buena educación de los muchachos depende el buen o mal vivir del hombre futuro” (Memorial al Cardenal Tonti). Creer en los jóvenes significa ayudarles a crecer desde los valores que pueden transformar su vida y la sociedad en la que están
llamados a crecer y pedirles que se planteen la vida con valentía, audacia y confianza. Y eso sólo lo pueden hacer educadores que testimonian esos valores y que están convencidos de que los muchachos pueden responder con generosidad y ser felices desde la búsqueda de la auténtica plenitud. Esta carta os llegará a todos el día en el que recordamos a un religioso escolapio, el Beato Faustino Míguez, fundador de las Religiosas Calasancias, fiel seguidor de Calasanz, que impulsó decididamente la educación escolapia llegando a fundar una Congregación Religiosa. No me resisto a terminar sin citarle en una de sus afirmaciones más significativas en relación con nuestro ser educador: “el auténtico educador ofrece toda su alma, para así poder inspirar en el discípulo una nueva vida”.
Queridos amigos y amigas, reitero mi agradecimiento. Os deseo toda paz y la bendición de Dios.
Un abrazo
fraterno desde San Pantaleo, la casa en la que hace exactamente 400 años San José de Calasanz dio comienzo a la Orden de las Escuelas Pías.
Pedro Aguado Sch. P.
Padre General
supgen@scolopi.org
Recibid un afectuoso saludo y mis mejores deseos para vosotros/as y vuestras familias. Os escribo esta carta en el contexto del AÑO VOCACIONAL ESCOLAPIO, convocado en toda la Orden bajo el lema y compromiso de “Escolapios… multiplicando Vida”. Estando ya viviendo en profundidad todos los
dinamismos de este Año Vocacional, he querido dirigirme a todos vosotros/as, los educadores y educadoras de nuestras Obras, y compartir abiertamente mis reflexiones con quienes estáis en contacto directo con todos nuestros niños y jóvenes, haciendo posible con vuestra dedicación y entrega la Misión que a todos nos une y que les ofrecemos a ellos como propuesta de vida y plenitud.
Son varias las cosas que os quiero decir. Las iré enumerando, para no olvidarme de ninguna.
1) La primera es muy sencilla: ¡GRACIAS! Creo que este Año Vocacional es una buena oportunidad para expresaros el agradecimiento de la Orden por vuestra vida y por vuestro trabajo. Uno de los objetivos fundamentales de este año es que en todas nuestras obras, todos seamos más conscientes de dos cosas
fundamentales: nuestros muchachos atesoran en su interior una extraordinaria riqueza vital y vocacional que debe ser acompañada y ayudada a crecer, y todos ellos necesitan del testimonio educativo y personal de sus educadores, y también de los educadores escolapios. La misión que encarnáis es extraordinaria: estáis presentes en la vida de los niños y jóvenes que crecen entre nosotros para ayudarles a vivir desde lo mejor de sí mismos, para ofrecerles lo mejor de lo vuestro, y para acompañar sus búsquedas y ayudarles a dar sus respuestas más de fondo. Todos los educadores, cada uno desde su propia misión, contribuís a esta maravillosa tarea. Por eso, una vez más, y en nombre de la Orden, gracias por estar ahí, gracias por dedicar vuestro tiempo, gracias por tratar de hacer las cosas del mejor modo posible, gracias por amar a vuestros alumnos y alumnas, gracias por exigirles y acogerles, gracias, en definitiva, por ser educadores escolapios.
2) En pleno Año Vocacional, permitidme que yo también esté cerca de vosotros y os acompañe un poco.
Todos lo necesitamos. Así como vosotros hacéis propuestas a vuestros muchachos/as, también yo quiero haceros una: os invito a que viváis vuestra vida y vuestro trabajo como una vocación. Este es mi deseo en este Año Vocacional. Cada uno vivimos nuestro quehacer diario desde las claves que nos son propias, pero todos podemos pensarlas, reconsiderarlas, enriquecerlas. Os invito a crecer en dinámica vocacional también a vosotros. Esto significa que también la Orden invita a sus educadores a vivir su trabajo y su quehacer como una oportunidad de responder a lo que Dios espera de cada uno. “Tener la vocación de educador escolapio” significa muchas cosas, todas ellas formidables. Cito algunas, por si os ayudan:
a) Entender la propia vida como respuesta a una llamada. Entre vosotros hay experiencias muy diversas, desde el que elige de modo absolutamente vocacional el ser educador escolapio hasta el que piensa que su vida como educador es el resultado del envío de un currículum a varios colegios y de que desde uno
de ellos le respondieron y aceptaron. Puede que fuera así, pero estoy seguro de que después han pasado muchas cosas en tu vida y que has podido ir tejiendo el hilo de tu proceso y vas descubriendo aspectos nuevos, que te ayudan a encontrar el centro y el eje desde el que vives. Yo te invito a profundizar en tu vida y a encontrar en ella las razones y las explicaciones de fondo de lo que vives y de lo te sientes llamado a vivir. De alguna manera, te estoy pidiendo que pases por tus búsquedas de fe tu vida profesional y vocacional, y que le des una oportunidad nueva a todo lo que haces.
b) Abrirme a descubrir las claves vocacionales de la Misión Escolapia y a trabajarlas y reflexionarlas como una oportunidad de crecimiento. En todas nuestras obras van surgiendo propuestas e iniciativas de Misión Compartida y de vivencia más profunda del carisma de Calasanz; son, sin duda, oportunidades
que podemos y debemos aprovechar.
c) Crecer en la convicción y vida de que el centro de lo que hago son ellos y ellas, los alumnos de mi aula, los muchachos de mis grupos, los jóvenes del equipo de trabajo o del campamento de verano o del taller en el que se están formando. Ellos son el centro, y necesitan que yo lo entienda para poder estar
cerca, exigirles cuando sea conveniente, animarles cuando lo necesiten, escucharles siempre, hacerles preguntas, contribuir a que puedan hacer crecer lo que tienen en su interior y lo enriquezcan con el saber y con el testimonio de quienes están con ellos. Esto, y no otra cosa, es educar.
d) Estar convencido de que también tú, que eres educador/a escolapio/a, tienes cosas en las que crecer y preguntas a las que responder. Nunca está todo definido, siempre podemos dar pasos nuevos. En estos años en los que voy visitando la Orden me encuentro con muchos educadores y, cuando tengo algo de
tiempo, puedo hablar con ellos y escuchar lo que plantean y viven. Y os aseguro que los educadores escolapios tienen preguntas de crecimiento, compromiso con la Orden, capacidad de escucha y acogida, deseos de vivir también ellos en fidelidad al don recibido. En todo este proceso encontrarás siempre la
escucha y acogida de los escolapios que conoces.
3) Sois educadores escolapios. Trabajáis en un colegio escolapio, formando parte del profesorado, en sus muchas funciones; manteniendo la calidad educativa, acompañando como tutores, animando el crecimiento cultural de nuestros alumnos/as, … o como monitores apoyando en diferentes edades el proceso de crecimiento en la fe y en el desarrollo vital de tantos chavales, o sois catequistas en un parroquia escolapia, o lleváis un taller en un centro de Educación No Formal de la Orden, o hacéis posible que un grupo de niños
tengan un Hogar en el que poder crecer. Os invito, por lo tanto, a conocer y profundizar en las claves que preocupan e interesan a la Orden de las Escuelas Pías. En concreto, en este Año Vocacional, os invito a conocer qué es lo que buscamos y qué es lo que estamos impulsando en el conjunto del mundo escolapio.
Conociéndolo podréis también asumirlo y encarnarlo. Os lo sintetizo en pocas ideas:
a) Buscamos que en todas nuestras obras las cosas funcionen de tal manera que todos los que forman parte
de ella se pregunten por su vocación y su papel en la vida, como impulsores y protagonistas de una sociedad más justa y feliz. Y especialmente, no podría ser de otra manera, que se pregunten por su vocación cristiana y encuentren la manera de poder responder con sinceridad y generosidad. A esta dinámica la llamamos “cultura vocacional”. Esto significa que deseamos crear un conjunto coherente y compartido de maneras de pensar, sentir, actuar y celebrar que creen el ambiente necesario para que las personas descubran su vocación cristiana. Creemos que las obras escolapias deben crecer en esta capacidad de
acompañar.
b) En este contexto, también trabajamos para que podamos, entre todos, sembrar, acompañar y acoger la posible vocación religiosa y sacerdotal que Dios siembre en aquellos muchachos que se sientan llamados a ello. Deseamos que los espacios escolapios sean lugares de profundo respeto a los jóvenes, y creemos
que forma parte de ese respeto ayudarles a plantearse preguntas y a dar respuestas con libertad y claridad.
La convicción que nos anima es que los niños y jóvenes siguen necesitando sacerdotes escolapios que estén presentes en su vida y en su proceso. Me atrevo a decir que los educadores y las familias también los necesitáis.
c) Por eso, este Año Vocacional busca impulsar toda esta dinámica, convencidos de que es bueno para los niños, bueno para los jóvenes, y bueno para todos los que compartís nuestra Misión y nuestro Carisma.
Desde esta dinámica podemos “multiplicar vida”.
4) Termino, que tampoco os quiero cansar. Quiero haceros una invitación final: creed en vuestros alumnos, en vuestros jóvenes, en aquellos que Dios ha puesto en vuestro camino para que seáis sus educadores. Son capaces de dar mucho si son educados al estilo escolapio. El carisma escolapio parte de la confianza en los jóvenes. Nuestro carisma anuncia que si al niño y al joven, desde pequeño, se le acompaña para ayudarle a descubrir a Jesús y a que pueda crecer integralmente, desde una educación evangelizadora, ese joven se convertirá en una persona plenamente feliz, capaz de seguir al Señor y de
cambiar el mundo. El nuestro es un carisma dotado de una confianza incondicional en el joven abierto al Evangelio. Esta es la profunda inspiración de Calasanz, cuando afirma que “de la buena educación de los muchachos depende el buen o mal vivir del hombre futuro” (Memorial al Cardenal Tonti). Creer en los jóvenes significa ayudarles a crecer desde los valores que pueden transformar su vida y la sociedad en la que están
llamados a crecer y pedirles que se planteen la vida con valentía, audacia y confianza. Y eso sólo lo pueden hacer educadores que testimonian esos valores y que están convencidos de que los muchachos pueden responder con generosidad y ser felices desde la búsqueda de la auténtica plenitud. Esta carta os llegará a todos el día en el que recordamos a un religioso escolapio, el Beato Faustino Míguez, fundador de las Religiosas Calasancias, fiel seguidor de Calasanz, que impulsó decididamente la educación escolapia llegando a fundar una Congregación Religiosa. No me resisto a terminar sin citarle en una de sus afirmaciones más significativas en relación con nuestro ser educador: “el auténtico educador ofrece toda su alma, para así poder inspirar en el discípulo una nueva vida”.
Queridos amigos y amigas, reitero mi agradecimiento. Os deseo toda paz y la bendición de Dios.
Un abrazo
fraterno desde San Pantaleo, la casa en la que hace exactamente 400 años San José de Calasanz dio comienzo a la Orden de las Escuelas Pías.
Pedro Aguado Sch. P.
Padre General
supgen@scolopi.org
En la toma de posesión de la rectoría de la Universidad Cristobal Colón
A continuación el discurso del padre JUAN JAIME ESCOBAR VALENCIA, Sch. P. cuando fue posesionado como nuevo rector de la Universidad Cristobal Colón.
Para leerlo al discurso completo aquí.
el más noble,
el más meritorio,
el más beneficioso,
el más útil,
el más necesario,
el más natural,
el más razonable,
el más digno de agradecer,
el más grato,
y el más glorioso."
(San José de Calasanz)
jueves, 21 de junio de 2012
Libro: San José de Calasanz
Un libro altamente recomendado escrito por Severino Giner Guerri. Par leeerlo completo al libro aquí.
Revista Analecta Calasanctiana
Ponemos a consideración de nuestros lectores el nuevo número de la Revista Analecta Calasanctiana. Para leerla completa a la revista aquí.
LA ESCUELA CALASANCIA AL SERVICIO DEL HOMBRE
Un artículo muy interesante de Enrique Signes Chover.
Principios y Claves
“Por el amanecer se conoce el día y por el buen comienzo el buen final, y el transcurso de la vida depende de la educación recibida en la Infancia” (José de Calasanz)
Apostamos por la Escuela Calasancia; y queremos asumir sus principios y claves.
* Ante la realidad que nos toca vivir, ante una nueva sociedad con diversidad de sentidos y valores, apostamos por la Escuela Calasancia.
* Principios y claves. Punto inicial y base fundamental sobre la que se levantó la Escuela Pía. Claves e ideas matrices de la experiencia calasancia.
Para leer el artículo completo aquí.
Principios y Claves
“Por el amanecer se conoce el día y por el buen comienzo el buen final, y el transcurso de la vida depende de la educación recibida en la Infancia” (José de Calasanz)
Apostamos por la Escuela Calasancia; y queremos asumir sus principios y claves.
* Ante la realidad que nos toca vivir, ante una nueva sociedad con diversidad de sentidos y valores, apostamos por la Escuela Calasancia.
* Principios y claves. Punto inicial y base fundamental sobre la que se levantó la Escuela Pía. Claves e ideas matrices de la experiencia calasancia.
Para leer el artículo completo aquí.
Los Escolapios en España
La defensa del derecho del niño pobre a la asistencia escolar gratuita ha tenido una larga historia, una tortuosa y larga historia de algo más de medio siglo en la vida de San José de Calasanz.
No vamos a hablar aquí de ello. Lo que se me pide ahora es verificar si esa gratuidad que Calasanz protegió y defendió incluso ante un tribunal de Justicia, ha seguido practicándose en las escuelas que él fundó en 1597. Dicho de otra manera y acotando el tema: Se me pide exponer si los escolapios, desde su entrada en España en 1677 hasta hoy han seguido practicando la gratuidad exigida por Calasanz. Es decir, si sus escuelas han seguido su mandato, manteniéndose fieles al principio de gratuidad en los términos en que definió Calasanz este principio.
Antes de contestar a este requerimiento aludiré brevemente a algunas circunstancias:
1° A la extensión territorial y al número de alumnos a quienes, en España, haya podido afectar el hecho de la gratuidad. Por tanto, hablaré solamente de España y su territorio. No de las creaciones de centros hechas por los escolapios españoles y mantenidos por ellos ni en el resto de Europa, ni en América, ni en África, ni en Asia ni en Oceanía. Que allí también tienen sus colegios y, fundamentalmente, siguen las mismas normas que en España.
2° Debo aclarar igualmente que las Escuelas Pías no han ideado ni seguido una política preestablecida de fundaciones de colegios, a excepción del despliegue de creaciones de centros en Hispanoamérica a fines del siglo XIX.
Para leer el artículo completo aquí.
Filosofía Escolapia de la Educación
A continuación ponemos a disposición de nuestros lectores un multicopiado sobre la filosofía escolapia de la educación de José Antonio Miró, para bajar el archivo completo aquí.
Una educación religiosa escolar desde la pedagogía de San José de Calasanz
Resumen:
Este artículo de profundización, tiene como primera finalidad presentar los fundamentos pedagógicos de san José de Calasanz o lo que podríamos llamar sus intuiciones pedagógicas, para la elaboración de un modelo pedagógico en la Educación Religiosa Escolar. Pues pretendemos demostrar que, estas intuiciones pedagógicas siguen siendo vigentes en la actualidad, y que coincidiendo con algunos postulados del quehacer pedagógico, se vuelven verdaderamente necesidades actuales en la Educación Religiosa Escolar. De esta manera, se hará un recorrido por la vida de Calasanz, su ideología y su praxis educativa; se describirá de forma sintética lo que se concibe hoy como Educación Religiosa Escolar; y concluirá con una propuesta de algunos lineamientos pedagógicos planteados por san José de Calasanz como aportes para una Educación Religiosa Escolar en la actualidad.
Para leer el artículo completo aquí.
Las grandes síntesis pedagógicas de San José de Calasanz
Un artículo muy interesante escrito por Salvador López, para leer el artículo completo aquí.
miércoles, 20 de junio de 2012
La vocación educadora de Calasanz
Se abordan en este artículo los orígenes de lo que será la filosofía de la educación escolapia, yendo a las fuentes del estilo educativo propuesto por el Fundador San José de Calasanz.
El estilo escolapio se va configurando con las respuestas educativas innovativas pedagógicamente, ante graves situaciones que deben afrontar en Roma los educadores cristianos.
Palabras clave: Para leer el artículo completo aquí.carisma, maestros, vocación, cualidades pedagógicas
José Calasanz entre los mejores pedagogos de la historia
En la Revista Thinkers on Education se ha publicado un artículo de José Calasanz, considerado como uno de los 100 mejores pedagogos de la historia. Para leer el artículo completo aquí.
Colegios Calasanz, la expresión del carisma Escolapio en Colombia
Un artículo muy improtante que se encuentra publicado en la Revista El Educador de Colomiba pág. 40, pueden leerlo al artículo completo aquí.
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